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14-11-2020 "Para que veáis", los nombres de las minas

La minería del antiguo distrito Linares – La Carolina puede ser una fecunda fuente de inspiración para el estudio de diversos aspectos sociales y culturales, que a la vez que curiosos, pueden resultar esclarecedores de cómo se afrontaba la actividad minera.

Concretamente nos vamos a referir a los nombres de las minas para realizar un acercamiento a lo que fueron las concesiones mineras y a los criterios para decidirlos. Los miles de registros mineros se correspondieron con miles de nombres de minas, algunos de ellos fueron nombres propios, otros de santos o santas, de personajes, de animales, geográficos… Algunos de éstos nos resultan curiosos, raros o enigmáticos.

Tratando de comprender por qué los propietarios de las minas las nombraron así podemos imaginar qué podían pensar: qué pesaroso corazón podía llamar a una mina El Porvenir Oscuro, qué dudas albergaría el que la llamara ¿Será Ésta?, qué rebeldía llamar a la mina Stalin en 1937, qué celoso y defensor de sus límites para llamarla ¡Ojo Vecino! y qué enigmático con El Último Viaje. Todo un Disloque...

El artículo completo se puede encontrar en el siguiente enlace:

http://www.proyectoarrayanes.org/descargas/Nombres%20de%20minas.pdf



26-09-2020 Un relato del Linares de 1921

Tras el fin de la guerra se produjo una fuerte crisis en el mercado mundial del plomo porque las naciones hicieron grandes reservas mientras duró la contienda, y durante bastante tiempo después el precio del plomo se mantuvo muy bajo. Aunque el número de minas en activo en el distrito solo descendió ligeramente, la producción y el número de obreros empleados se redujo prácticamente a la mitad entre los años del conflicto bélico y el año 1921.

Mientras la alta sociedad vivía los “felices años 20” la situación de los mineros y gran parte de la sociedad del distrito, una vez más, se volvía crítica. La tradicional inestabilidad política nacional (asesinato de Eduardo Dato en atentado de marzo de 1921, guerra de Marruecos, anarquismo…) no ayudaba en absoluto a solucionar el problema de desempleo que se generó en la minería local. Entre julio de 1914 y enero de 1919 casi se habían duplicado los precios de los alimentos básicos: pan, leche, alubias, tocino, bacalao, etc. Durante la guerra subieron de forma generalizada los precios y los patronos pudieron atender las reclamaciones salariales obreras por los aumentos por los aumentos de producción y los altos precios del plomo, pero tras la guerra la situación era distinta. Se produjo un gran retraimiento de los negocios, se incrementó el coste de la mano de obra, se fue implantando la reducción de la jornada laboral y se originaron graves conflictos sociales. La prensa destacaba las huelgas de 300 obreros de La Cruz en noviembre de 1920; la de “brazos caídos” de 800 empleados de Arrayanes en enero de 1921 y otra en La Tortilla en abril.

Desde el Ayuntamiento se pedía al gobierno la realización de caminos vecinales y de obras públicas, así como aumento de los trabajos en Arrayanes para paliar la situación de paro. Además se formó una comisión para presionar al gobierno en Madrid, y planteaba la dimisión al completo de la corporación municipal si no se atendían sus peticiones. Además el alcalde Gregorio Garzón, recurrió al recién elegido diputado por el distrito, José María Yanguas Messia, para que intercediera frente a los ministros de Hacienda y Fomento.

A duras penas, entre la carestía, el desempleo, los accidentes y también algunas buenas noticias comenzaba el año 1921 para los que aún mantenían su trabajo...

Enlace al relato "El Conejo que muerto, salvó una vida": http://www.proyectoarrayanes.org/descargas/Un_relato_del_Linares_de_1921.pdf





04-08-2020 El patrimonio industrial perdido (3): Harinera Marín Palomares

Las ciudades son el texto en el que podemos leer la historia de su propia construcción a lo largo del tiempo. Su identidad no se basa en exclusiva en su aspecto, su forma o su estructura, sino que está muy determinada por su evolución, la forma en que sus moradores la han ido cambiando, y cómo ésta puede ser apreciada en cada momento. Algunas veces se piensa que son los monumentos los únicos núcleos alrededor de los cuales se ha articulado el hecho urbano. Pero también los elementos primarios, ligados a las actividades de una sociedad cambiante, han determinado con su localización la estructura urbana de la ciudad.

Es evidente que en Linares la ubicación de uno de esos elementos primarios, las instalaciones industriales, ha determinado el crecimiento y el cambio de la ciudad, y la forma en que éste se ha llevado a cabo. Un ejemplo de esta importancia ha sido otra industria harinera, la de Marín Palomares. Nació en 1949 como un proyecto para ampliar y modernizar la Harinera La Victoria, el cual tomó el nombre de su promotor y desde entonces propietario de la nueva industria. La ciudad industrial dio tanta importancia a un proyecto como este que permitió su crecimiento permanente a lo largo de los años en un emplazamiento tan singular como la propia plaza del Ayuntamiento compartiendo su situación con dos monumentos sobresalientes: la propia Casa Consistorial y la Casa de la Munición.

Fue ampliando sus instalaciones y creciendo en altura y volumen edificado durante los años 60 y 70 del pasado siglo, de una forma paralela al incremento de su importancia productiva que la llevó a ser la principal empresa harinera de España en 1976. Más tarde, preservó su permanencia en el nuevo eje que articulaba el desarrollo urbanístico de la zona oeste de la ciudad: la Avenida de Andalucía. Para adecuar sus instalaciones a las necesidades de producción, y dado que no había terreno libre alrededor para su crecimiento, la empresa adquirió lo que había sido la Fundición de La Tortilla y, entre otras transformaciones, adaptó su emblemática torre de perdigones para convertirla en silo de almacenamiento del grano.

En 1998, cuando la cuarta harinera nacional en importancia del volumen de ventas, fue demolida para que su terreno, de situación y valor privilegiados, fuera ocupado por un centro comercial y un conjunto de viviendas, confirmando el cambio de identidad emprendido en la ciudad. En este caso tampoco quedó rastro de su emplazamiento. Lo único que quedó a salvo de su condena al olvido fueron las patentes modificaciones realizadas por la empresa en La Tortilla, algunas de las cuales ya han sido pasto del expolio. Cabe preguntarse qué sucederá con el edificio que alberga ese centro

comercial cuando el destino depare otro cambio de rumbo y la actividad comercial deje paso a otras necesidades de la población. Es una incógnita que queda para el futuro del desarrollo urbano.

Adjuntamos un enlace a algunas fotografías de la demolición de la Harinera Marín Palomares, en las que se aprecia que no fue tarea fácil que para llevarla a cabo hubo que emplear maquinaria muy especializada.

https://photos.app.goo.gl/AuY6ZyUGdSzLezSEA

Algunas lecturas interesantes:

- “La arquitectura de la ciudad”. Aldo Rossi. Editorial Gustavo Gili, 1981.

- La memoria de la industria harinera en Jaén. Repositorio Científico de la Universidad de Évora. Sheila Palomares Alarcón.


23-07-2020 El patrimonio industrial perdido (2): Harinera Santa Rosa

Planificar la ciudad del futuro no significa necesariamente borrar de ella los trazos que el tiempo ha ido dejando, no solo en su estructura urbana o en la memoria de sus habitantes, sino también en la forma de vivir y en la identidad de la sociedad que en ella se ha desarrollado.

La ubicación de los edificios de uso industrial en la trama urbana, debida a la necesidad de cercanía a las vías y medios de transporte, o a la simple existencia de terrenos sin uso, parece haberlos convertido en incompatibles con el desarrollo residencial o la expansión de la ciudad, quedando relegados, a veces cuando todavía albergaban una actividad productiva, a un papel de objetos pasivos de la especulación que presiona al suelo sobre el que se asientan.

Es entonces cuando, en muchos casos, la desmedida avaricia emplea la varita mágica del cambio de uso para condenar a las antiguas instalaciones industriales a una muerte atroz que, además de su derribo y destrucción, las somete a una especie de “damnatio memoriae”, una condena de la memoria que conlleva la desaparición de todo rastro de su existencia.

Parece que en lugar de haber sido manifiestas y decisivas contribuyentes al desarrollo y crecimiento de la ciudad, fueran en este otro tiempo urbano una amenaza, un enemigo de la ciudad moderna, algo de lo que avergonzarse, un testigo detestable de algo que queremos dejar atrás y sumergir en el océano del olvido.

En Linares se habla, otra vez, de la industrialización como una vía esencial de futuro para una ciudad y una comarca que cae por el abismo del abandono y la depresión social y económica. Pero hemos visto desaparecer elementos de esa misma identidad industrial en nombre de los nuevos dioses de la economía, la especulación, el crecimiento desmedido y el enriquecimiento voraz que todo lo justifica.

Uno de esos ejemplos, uno más, ni mayor ni menor, ha sido la Harinera Santa Rosa. Su pecado era estar cerca de lo que entonces ya era el esqueleto de la Estación de Almería, que dejó de ser un cadáver arquitectónico recibiendo una vida nueva de mano de la curativa y terapéutica “reutilización”. La harinera estorbaba en el desarrollo urbanístico residencial extensivo de la Calle Úbeda y eso acabó con ella.

Ni su historia de producción y de aplicación de innovación tecnológica desde su instalación en 1909, ni el haber sido una de las tres harineras más importantes de la provincia y una de las 20 más importantes a nivel nacional ya en 1976, se consideraron argumentos suficientes para preservar y reutilizar un elemento patrimonial de claro valor. Su derribo en 1999 no ha dejado traza alguna en el terreno que pueda hacer siquiera reconocible su ubicación.

Acompañamos algunas fotografías de su agónica grandeza en el final de su vida, y de su implacable destrucción. Queremos con ellas devolverle el homenaje y el reconocimiento a su aportación a la esencia industrial de Linares que no tuvo en su día.

Enlace a fotografías de los últimos días de la harinera: https://photos.app.goo.gl/kzCpGL7nJbHFjsjF8

Algunas lecturas interesantes:

- “Santa Rosa. Fábrica de Harinas de Conde y Baldrés Hermanos”. Taller de historia. Revista de Ciencias Sociales, Agosto 1987. Facsímil del número extraordinario del periódico “La Unión” del 9 de agosto de 1916

- La memoria de la industria harinera en Jaén. Repositorio Cientifico da Universidade de Évora. Sheila Palomares Alarcón.

- El viejo camino de Úbeda: un camino que se hizo barriada. Revista Las Siete Esquinas nº 4 2012 , Páginas: 119-138. Lorenzo Martínez Aguilar


16-07-2020 Otra epidemia en Linares: Cólera de 1885
Las enfermedades epidémicas han afectado a la humanidad a lo largo de los siglos. El desconocimiento de las causas y el miedo al contagio siempre han despertado los más nobles y, a veces también, los más bajos sentimientos humanos.

La pandemia que estamos padeciendo, que tanto sufrimiento ha ocasionado y que por desgracia puede que siga ocasionando, no ha sido la primera que ha padecido la ciudad de Linares.

Queremos comentar algo sobre una epidemia concreta, la de cólera de 1885, que también afectó a la ciudad. Una ciudad que entonces vivía de las minas y del comercio, y que venía de unos años de crisis económicas por los bajos precios del plomo. Además, el crecimiento tan rápido de la población desde la década anterior, aun no había permitido adaptar totalmente las necesidades de viviendas y servicios a la cantidad de residentes (hacinamiento, falta de higiene...). Estos eran factores que podían hacer más vulnerables a nuestros antiguos paisanos.

El desconocimiento de la enfermedad, la falta de vacuna o las dudas de su efectividad, la validez de las cuarentenas, el aislamiento mediante el cierre de portillos de la ciudad, la necesidad de medidas de higiene personal, la importancia de la prevención del contagio e incluso las bromas sobre algo tan serio ya se podían observar tanto entonces… como ahora.

Aquella epidemia terminó, se cambiaron actitudes y se tomaron medidas para contribuir a evitar nuevas invasiones, y se salió adelante. Incluso la minería mejoró, subió el precio del plomo y algunas minas que habían parado, volvieron a trabajarse...

Podéis acceder a un pequeño recorrido, principalmente por las noticias más destacables publicadas por El Eco Minero i durante el periodo de la epidemia, a través del siguiente enlace:

http://www.proyectoarrayanes.org/descargas/El_Colera_1885.pdf

Es nuestro deseo y nuestra esperanza que acabe la pandemia de Covid-19 lo antes posible y que tras ella, igual que hace 135 años, nuestra ciudad salga fortalecida y se recupere tanto de los efectos sanitarios como los económicos.

iEl Eco Minero

Periódico local dirigido por Julián de Martos y editado en la imprenta del propio director. Sin duda fue el más longevo periódico de Linares del siglo XIX, pues parece que se estuvo publicando, aunque a veces de forma irregular, entre 1876 y 1896. Se dedicaba principalmente a temas mineros y sociales, y evitó los enfrentamientos con otros periódicos, tan frecuentes en la época, así como los comentarios políticos o religiosos.



12-07-2020 Filones de la Cañada del Sapo

En el paraje conocido como Cañada del Sapo ya hubo actividades minero – metalúrgicas en época antigua, de las que quedan restos de varios edificios rectangulares, restos de una galería de hornos, una dependencia de perímetro octogonal y forma troncopiramidal, así como escorias que debieron formar parte de una fundición. A pocos metros hay restos de sillares y abundantes restos de tégulas que atestiguan la presencia romana en el lugar. Algo más al sudeste brota la Fuente del Sapo, que también tiene un abrevadero para el ganado. A principios del siglo XX hubo una significativa actividad minera en varios filones situados a ambos lados de la cañada, en los que se establecieron instalaciones pequeñas pero muy interesantes.

Al sur de la cañada se encuentra una pequeña, pero completa, instalación en las concesiones de San Raimundo y El Olvido que antes fueron conocidas como concesión Santa Rosa. La mina fue trabajada a principios del siglo XX por la Sociedad Especial Minera “La Amistad”, que en 1900 instaló en el pozo principal una máquina de extracción con caldera horizontal de tipo Cornish de la que nos quedan los edificios correspondientes y una curiosa y poco frecuente chimenea cilíndrica sobre base prismática cuadrada. En 1909 la mina pasó a propiedad de la Sociedad Peñarroya. Además de considerables restos de escombrera también hay una serie de pozos auxiliares. En el extremo suroeste del filón, en la concesión El Olvido, hay un pozo de malacate con plataforma y piedra de espejuelo.

En la elevación al norte de la cañada hay un conjunto de dos filones, del que el principal es conocido como Hermosa. La concesión se llamó La Bella y en 1909 era propiedad de la sociedad británica The Fortuna, que más tarde la incluyó en la concesión San Antón. El pozo maestro principal tuvo instalaciones para la extracción de mineral, con casa de máquina de extracción con fosos y asentamientos de maquinaria, y dependencia de caldera, conducción de humos y base de chimenea, así como una charca y una escombrera de considerables dimensiones. Además, quedan restos de un poblado de mineros. A lo largo del filón principal y del secundario hay varios pocillos y hundiciones que dejan ver las labores y en su día daban acceso a las mismas.

Se puede hacer una visita virtual en el siguiente enlace: http://www.proyectoarrayanes.org/mapa_sur.php

Después podemos hacer zoom en la parte del mapa más al oeste.

Fotografías:

San Raimundo: https://photos.app.goo.gl/EchghkToJS92FvZ38

Fundición Fuente del Sapo: https://photos.app.goo.gl/FUsmc6AFCELGsPh58

Hermosa: https://photos.app.goo.gl/xKS6x6DL2AMDGmcF7



29-12-2019 Pozo Ancho: 170 años de historia en peligro

El conjunto de casas de máquinas de Pozo Ancho es único en nuestro distrito minero y responde al modelo típico de las instalaciones de tecnología de vapor de las minas de la región británica de Cornwall. Así lo diseñó y lo llevó a cabo Duncan Shaw, reputado ingeniero de minas británico que adquirió la mina en 1848 y, conocedor de las dificultades para su desagüe que habían provocado su abandono por parte del Marqués de Remisa años antes, solicitó la ampliación del plazo para desaguarla al objeto de importar una máquina de vapor desde Inglaterra con tal fin.

Ya en mayo de 1849 solicitó el registro del terreno para la construcción de las edificaciones para albergarla, mientras era ya transportada hacia Linares, así como para el resto de instalaciones de la mina. La casa de máquina de bombeo del pozo Santo Tomás se terminó de construir ese mismo año, mientras que la máquina trabajaba a destajo para extraer las abundantes aguas que inundaban la mina.

La casa de máquina del pozo San Juan, en la colindante concesión de San Judas, se construyó entre 1850 y 1851 para albergar una máquina rotativa de cilindro vertical dedicada a la extracción de tierras. Ambas pues, fueron las primeras casas de tipo Cornish que se levantaron en el distrito y anticiparon la implantación de una tecnología, íntimamente ligada a la revolución industrial, que determinó su importancia en el contexto de la producción mundial de plomo.

Han sufrido modificaciones, más la de Santo Tomás, para adaptarlas a cambios y mejoras tecnológicos. A lo largo de sus 170 años de vida han soportado las impresionantes cargas derivadas del trabajo de las gigantescas máquinas, a la vez que sufrían las inclemencias de un clima tan extremo como el nuestro. Hoy su estado es de abandono y un extremadamente avanzado deterioro que motivó que nuestro Colectivo intentara en varias ocasiones en los últimos años poner en contacto a sus propietarios con la administración local para conseguir un acuerdo de colaboración que permita la consolidación y reparación de tan singulares edificios, lo que desgraciadamente no se ha logrado.

En las últimas fechas se han producido ya alarmantes desprendimientos de partes de sus muros, que unidos a las serias grietas que éstos presentan comprometen fatalmente su integridad. La situación es urgente, pero si se ponen los medios adecuados podemos evitar la pérdida de estos iconos de nuestro patrimonio minero que, no lo olvidemos, están inscritos en la lista de Patrimonio Histórico Andaluz.

En el siguiente enlace se puede acceder a un reportaje fotográfico de la situación actual de los edificios: https://photos.app.goo.gl/mAiPgWmHmmJiTQeH9


04-12-2019 Patrimonio minero y actividad física

El diseño y preparación de la red de senderos de pequeño recorrido lleva 14 años ofreciendo una infraestructura que permite la actividad física en el rico entorno natural cercano a Linares y, a la vez, facilita el conocimiento y la valoración del patrimonio que dejaron nuestras minas. En ese sentido, desde el Colectivo venimos proponiendo diversas actividades. La de “Minas de luna llena”, con multitudinaria asistencia y que en cinco de sus seis ediciones se ha celebrado en verano, tiene también un marcado carácter cultural. Las visitas guiadas que nos solicitan diversas asociaciones y centros educativos, en diferentes momentos del año, aportan un carácter educativo y divulgativo complementario a la realización de los itinerarios. Y, acogiéndonos al programa “Un millón de pasos” de la Consejería de Salud de la Junta de Andalucía, hemos desarrollado ya siete ediciones, con rutas que se realizan en primavera y otoño y que son ideales para disfrutar del paisaje minero a la vez que se realiza una actividad física muy recomendable, y que han acumulado un total de cerca de 43 millones de pasos.

Otras entidades vienen realizando actividades deportivas de diversa naturaleza que, aunque van dirigidas ya unos participantes “más cualificados” en lo que a competición se refiere, atraen a ellas a un público que disfruta de dichos eventos en ese entorno tan singular y bello que ofrece el distrito. También se han acercado diversos medios de comunicación que han realizado numerosos reportajes y documentales como el que emitirá Canal Sur en su programa “Salud al día” el próximo domingo 15 de diciembre, con la participación del Club de montañismo Cástulo, el Club ciclista Cástulo y el Colectivo Proyecto Arrayanes.

En definitiva, seguiremos trabajando y haciendo propuestas en esta línea y colaborando, como hasta ahora, con todos los interesados en fomentar la salud a través de la actividad física y el deporte, fomentando la utilidad de nuestro paisaje minero para la población y para quienes nos visitan.

En el siguiente enlace se pueden encontrar algunas fotografías de la ruta “Las grandes compañías, La Aquisgrana y El Sinapismo, realizada el pasado 6 de octubre: https://photos.app.goo.gl/StQkZPN1Ro2bMBnG7


25-03-2019 Séptima edición del programa
Este año celebramos la séptima edición del programa "Un millón de pasos por nuestro patrimonio minero". Con la colaboración de la asociación de Voluntarios por el Patrimonio Minero y de los Ayuntamientos de Linares y La Carolina, se llevarán a cabo tres rutas, dos en primavera y una en otoño que se han programado en torno a temas de la historia de nuestra minería:
El día 6 de abril se desarrollará un itinerario que mostrará "Pequeñas minas en un gran paisaje" visitando instalaciones mineras de los filones de Los Ángeles, La Liebre y San Teodoro en el municipio de Linares. La ruta del día 27 de abril tendrá como tema "Los conflictos mineros" y recorrerá buena parte de los filones Pozo Ancho - La Cruz y Arrayanes, coincidiendo en buena parte con el sendero PR-A260. Ya en el otoño, el 6 de octubre realizaremos la ruta "Las grandes compañías" en la que visitaremos minas de La Aquisgrana y El Sinapismo en el municipio de La Carolina. Como siempre, os animamos a participar en esta experiencia y conocer nuevos elementos patrimoniales de nuestro distrito.
Podéis encontrar más información sobre las rutas, con imágenes de las mismas y ficheros kmz con los itinerarios (que se pueden ver con el programa gratuito Google Earth) en el siguiente enlace:https://drive.google.com/drive/folders/16cBSdD81knGSyDs8Uls37YSsuW_Wp-aU?usp=sharing

16-04-2018 Sexta edición del programa "Un millón de pasos por el patrimonio minero" 2018
Este año celebramos la sexta edición del programa "Un millón de pasos por nuestro patrimonio minero". Con la colaboración de la asociación de Voluntarios por el Patrimonio Minero y de los Ayuntamientos de Baños de la Encina, Linares, La Carolina y Vilches, se llevarán a cabo cuatro rutas, dos en primavera y dos en otoño (estas últimas están aún po confirmar definitivamente), que nos permitirán visitar emplazamientos de nuestro patrimonio en esos cuatro municipios:
El día 22 de abril se visitarán la mina El Polígono y el yacimiento arqueológico de Peñalosa, que será descrito por el director de las excavaciones y Catedrático de Prehistoria de la Universidad de Granada, Francisco Contreras. El día 6 de mayo realizaremos un recorrido por los filones La Trinidad y Alamillos, trabajados en el siglo XIX por las compañías La Buena Fe y The Alamillos Company respectivamente. Ya en el otoño, el 21 de octubre caminaremos por el filón Ojo Vecino, uno de los más intensamente trabajados en la zona de La Carolina. Y, finalmente, el 28 de octubre realizaremos un itinerario que nos llevará a la mina La Española y al Castillo de Giribaile, donde el Profesor de la Universidad de Jaén, Luis Gutiérrez Soler, describirá a los participantes los restos de dicho emplazamiento. Os animamos a participar en esta experiencia y conocer algunos de los elementos patrimoniales menos conocidos en el distrito.
Podéis encontrar más información sobre las rutas, con imágenes de las mismas y ficheros kmz con los itinerarios (que se pueden ver con el programa gratuito Google Earth) en el siguiente enlace: https://drive.google.com/open?id=1uRY-strjvI3MrvYb9msRSqUXeSbMU9Q6

 
         
         
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